Vasija hecha a mano en cerámica, con textura rústica y acabado natural. Su forma escultórica combina la solidez del barro con la ligereza de fibras vegetales tejidas a mano en el cuello de la pieza, que caen como raíces o cabellos.
Esta cerámica decorativa celebra lo orgánico, lo imperfecto y lo ancestral, ideal para espacios con estilo wabi-sabi, rústico o bohemio.
Pieza única. No apta para contener líquidos.
Medidas aproximadas: alto 23 cm / ancho 25 cm